LUISA

PICCARRETA


La Virgen María
en el Reino de la
Divina Voluntad

 

 

 

 

 

Publicado en México, en español en un libro

con la siguiente autorización y

recomendación del excelentísimo

Sr. Arzobispo de Tlalnepantla, México.

Don Ricardo Guízar Díaz.

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

 

 

El 28 de diciembre de 1936 Jesús le dice a Luisa:

"Hija mía, debes saber que Adán al pecar hizo heredar todos los males a las generaciones humanas, porque habiendo salido de la heredad de la Divina Voluntad en la que vivía en la opulencia, suntuosidad y plenitud de los bienes divinos de su Creador, perdió el derecho de nuestros bienes y con él, todos sus descendientes. Mi Madre dio principio a su vida y la cumplió toda en esta heredad de la Divina Voluntad, con tal abundancia que se sentía ahogada en los bienes divinos de su Creador, y tanto que puede hacer felices y ricas a todas las demás criaturas. Y en esta heredad del Fiat Divino heredó todos los bienes divinos que hay en mi Voluntad, heredó la fecundidad y la maternidad divina, heredó del Padre Celestial al Verbo, heredó todas las generaciones humanas y, a su vez, todas las generaciones humanas heredaron todos los bienes de esta Madre Celestial. Por lo tanto, Ella como Madre tiene el derecho de generar en su materno Corazón a todos sus hijos y herederos, pero esto no basta ni a nuestro amor ni al suyo; como es heredera y poseedora del Verbo Divino y de todos los bienes de mi Voluntad, tiene el poder de generar al Verbo Divino en cada criatura y todos los bienes que hay en mi Voluntad. ¡Cómo! Si se pudieron heredar los males, las pasiones y las debilidades, como sucedió con Adán, ¿por qué no se pueden heredar los bienes de mi Mamá y míos? Por eso mi Celestial Madre quiere hacer conocer la herencia que quiere hacer a sus hijos. Y es tanto su amor hacia Mí y hacia las criaturas que se siente ahogada en su amor y no pudiéndolo contener más me ha pedido que te manifestara lo que te he dicho, su gran heredad, que espera a sus herederos y lo que puede hacer por ellos, diciéndome: ‘Hijo mío, no esperes más, hazlo pronto, manifiesta mi gran herencia y lo que puedo hacer por mis hijos, pues me siento más honrada y más glorificada si Tú dices lo que puede hacer tu Mamá que si lo dijera Yo misma.’ Pero todo esto tendrá su pleno efecto, la vida palpitante de esta Soberana Señora en las criaturas, cuando mi Voluntad sea conocida por ellas y ellas tomen posesión de la heredad de su Madre."

 

Este libro está integrado precisamente por capítulos en los que Jesús y la Santísima Virgen manifiestan cómo la vida de Ella la vivió en la Divina Voluntad y cómo la Divina Voluntad concurrió en cada uno de sus actos con su acto completo, pleno de bienes divinos, formando en Ella durante toda su vida esa heredad, entre penas y gozos incomprensibles a la mente humana y la formó no sólo para Ella sino para heredarla a sus hijos y dotarlos con todos sus bienes, sin que, con dárnoslos, los pierda o le disminuyan, y ahora, con conocer nosotros esta su gran herencia, podemos tomar posesión de ella. Pues es un gran dolor de nuestra Madre Celestial poseer inmensas riquezas de amor a Dios, de gracia, de santidad, de sabiduría, de belleza, de potencia, etc., y ver que sus hijos no las poseen, porque unos no conocen nada de esta dote y otros apenas toman algunas migajas y llevan una vida pobre de amor a Dios, de santidad, de sabiduría, etc. ¡Cómo le duele ver a sus hijos pobres! Para Ella, poseer esas riquezas pero sin la finalidad para la cual con tantas penas y hasta con el sacrificio heroico de la vida de su propio Hijo-Dios las adquirió, es un dolor continuo y por eso quiere hacer conocer a todos este inmenso bien, porque lo que no se conoce, no se puede amar ni poseer. Así que quien quiera hacerse santo, encontrará la dote de santidad de su Madre Celestial para llegar a la santidad más grande, a la santidad divina; el débil encontrará la dote de la fortaleza de su Mamá para ser fuerte; el afligido, el que sufre encontrará la dote de la paciencia y de la santidad de las penas de su Mamá Celestial; el que reza encontrará la dote de las oraciones potentísimas de su Mamá Celestial; el que quiere agradar a Dios encontrará la dote de la belleza de su Mamá que enamora a su mismo Creador; el que quiere conocer más a Dios encontrará la dote de la ciencia divina de su Mamá que conoció los secretos más íntimos de Dios; el que comulga encontrará la dote del Corazón materno de su Mamá para recibir a Jesús con el mismo amor de Ella... En suma, todos sus hijos y herederos encontraremos la grandiosa dote de nuestra amante Mamá para enriquecer inmensamente todos nuestros actos y para suplirnos amorosamente en lo que nos falte y, como le dice Jesús en otro capítulo a Luisa: "Oh, qué hermoso, es la escena más conmovedora, raptora y encantadora para Nosotros: ver a esta Madre Celestial en cada criatura, que la hace de Mamá. La sentimos que nos ama, nos reza y nos adora en sus hijos y junto con ellos, y éste es el prodigio más grande entre el Cielo y la tierra... ¡Bien más grande no habríamos podido dar a las criaturas!"

 

* * *

 

Este libro tiene dos partes diferentes.

 

La primera está constituida por una selección de capítulos de los volúmenes que tratan acerca de la Santísima Virgen ordenados por fechas, por lo que contienen un conocimiento gradual cada vez más amplio y profundo de su vida interior, desarrollada en la unidad de la Divina Voluntad.

Todos estos capítulos de esta primera parte, como son tomados de los volúmenes, tienen el nihil obstat del beato Annibale M. de Francia y el imprimatur del Sr. Arzobispo de Trani de aquellos tiempos Mons. Giuseppe M. Leo.

A continuación se inserta copia de la última página de uno de los volúmenes manuscritos donde constan sus firmas.

 

 

 

Para esta parte hicimos notas al pie de página con el fin de coordinar y ampliar la teología mariana con la luz de los escritos de Luisa en los puntos o misterios más importantes de la vida de la Santísima Virgen María, como son:

- La Inmaculada Concepción.

- La maternidad divina.

- La Madre Corredentora.

- La Mediadora universal y Dispensadora

de todas las gracias.

- María asunta y en el Cielo.

- María en el misterio de Cristo, de la Iglesia

y de la entera humanidad.

Estos temas se han desarrollado no en el orden dicho sino a medida que van apareciendo en los escritos de Luisa, que si bien a veces los diversos capítulos parecen desconectados entre sí, porque se trata de una selección, pero siempre corre en ellos como vena principal la enseñanza progresiva del vivir en la Divina Voluntad.

La segunda parte está formada por 31 meditaciones que Luisa terminó de escribir en 1930 por orden de su confesor de entonces, Don Benedetto Calvi, para ser meditadas durante el mes de mayo (pero es claro que se pueden hacer cualquier día) en la "Casa de la Divina Voluntad" que el beato Annibale Ma. di Francia había fundado y a la que Luisa fue llevada en 1928.

Estas meditaciones contemplan los diversos episodios o misterios de la vida de la Santísima Virgen y si bien en la superficie puede aparecer como un simple "librito de piedad" pero es un verdadero "libro de oro" que contiene abismos de luz para las almas sencillas, pues se trata del lenguaje de la Mamá Celestial a sus hijos, y lo comprenden y lo aman en realidad sólo los "pequeños".

De estas meditaciones, que llevan el título de "La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad" se hicieron en tiempos de Luisa tres ediciones, las tres con Nihil obstat e Imprimatur.

Últimamente, la "postulación de la causa de beatificación" de Luisa, para conmemorar el 50 aniversario de su muerte ha publicado en italiano este libro con nihil obstat de Mons. Giuseppe Asciano, canciller arzobispal de la arquidiócesis de Trani del 24 de septiembre de 1997 con la aprobación del Sr. Arzobispo, Mons. Carmelo Cassati.

 

 

José Luis y Alejandra Acuña

México

 

+ + + +